4 tips para comenzar a simplificar tu vida

A veces me gustaría poder viajar al pasado, …a tiempos donde la vida se tomaba con calma. Donde disfrutar de la naturaleza y simplemente estar eran parte de la rutina diaria. Donde tenias y apreciabas lo que había y hacías lo que necesitabas, donde todo se aprovechaba.

El ritmo de vida ha cambiado mucho. Ahora estamos acostumbrados a estar ocupados siempre, a que todo sea inmediato, a tener y descartar todo lo que queramos. Tenemos la necesidad de ocupar cada pausa o momento “libre” haciendo algo, lo que sea, para sentirnos productivos y no sentir que estamos perdiendo el tiempo.

Creo que se ha confundido el estar ocupado con el ser productivo. Hacemos tantas cosas al mismo tiempo que no le damos nuestro 100% a ninguna.

Ponte a pensar un momento, ¿qué tan productivo has sido queriendo hacer todo al mismo tiempo y estando ocupado todo el día? ¿Realmente has acabado todo lo que has empezado con el resultado que esperabas? ¿Lo has hecho exactamente como lo planeaste? ¿Te sientes satisfecho y relajado al final de tu día?

Después de leer mucho y de buscar alternativas a ese círculo vicioso agotador, he llegado a la conclusión de que el secreto para realmente ser productivos es hacer menos. Te comparto los tips que he aprendido:

  • Enfocate en una actividad o proyecto a la vez. Tener la cabeza en tantas cosas al mismo tiempo claro que te va a tener ocupado, probablemente sintiéndote muy importante, pero también te va a tener distraído con muchos detalles que no son importantes. Cuando te enfocas solo en lo más importante, en lo primordial, realmente logras orientar tu atención, tu energía y completar ese proyecto.
  • Descarta actividades. No tenemos que hacerlo todo, no son competencias. Retoma lo que es más importante en tu vida y elimina todo lo que te quita tiempo para hacerlo. No tienes que estar en todas las reuniones o cafés. Muchas veces una llamada telefónica puede ser mucho más productiva que dos horas de reunión de trabajo.
  • Descansa. Tenemos un cuerpo maravilloso que no cuidamos como deberíamos y al que le exigimos demasiado. Al que en vez de escucharlo cuando nos grita que está agotado, adolorido, o lastimado, lo dopamos para dejar de sentirlo y poder continuar con el ajetreo. Necesitamos dormir, comer bien, cuidarnos, aprender a hacer pausas para recargarnos de energía y poder funcionar al 100%. Necesitamos pausar, respirar, estar bien. Haz pausas durante tu día: siéntate a tomar un café, sal a caminar, disfruta cinco minutos de no hacer nada. Te prometo que si no haces todo lo de tu lista de pendientes, el mundo no se acaba (y generalmente no pasa nada!).
  • Aprende a decir que no. Si no puedes o no quieres hacer lo que te piden porque eliges dedicar tu tiempo a otras cosas, di “no”. Es mejor que decir que si y hacer lo que te pidieron de malas y con mucha frustración, o decir que si y no hacerlo y quedar mal.

La vida es para vivir-la pero también (y más importante aún) para disfrutarla. No sabemos cuanto tiempo vamos a estar aquí y no podemos seguir solo exigiéndonos ahora, satisfaciendo a los demás, planeando disfrutar y descansar en el futuro. Tenemos que vivir y disfrutar ahora. Vivir para nosotros, una vida que nos llene y nos haga sentirnos felices, una vida llena de sentido.

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