Comprendiendo el trauma

La clave para entender como el trauma afecta nuestro cuerpo está en entender cómo reacciona nuestro cerebro ante él.

Cuando tu cerebro experimenta un evento que percibe como una potencial amenaza a tu vida (cualquier evento con una combinación de consecuencia negativa y un estado de impotencia relativa hacia el evento mismo) la neuroquímica instintiva enciende las estrategias de supervivencia naturales: las reacciones de huir o luchar que se envían por todo el cuerpo, listas para tomar acción ante lo que estamos experimentando.

El problema es que el cerebro humano tiene una manera de asociar muchas cosas – que han sido seguras durante mucho tiempo – con el trauma real que ya pasó, lo que ocasiona que se enganche en este proceso neuroquímico una y otra vez, mucho tiempo, a veces incluso años después, que la amenaza real ha desaparecido.

La neuroquímica de la impotencia se reactiva tan seguido que mantener un estado de lucha/huida se vuelve un hábito lo que resulta en patrones comunes asociados al trauma como: dolor crónico, depresión, ansiedad, miedo, tensión, síndrome de estrés post-traumático, dependencia, etc. Para empeorar las cosas muchas de las reacciones que han originado esto han sido falsas alarmas.

Cuando se activan estos instintos de supervivencia de huir o luchar, tu cuerpo recibe instrucciones para estar preparado para acción crítica. Si eres capaz de evadir la amenaza real o percibida, tu Sistema Nervioso Autónomo (SNA) – el encargado de controlar los instintos de supervivencia, así como todos los sistemas de tu cuerpo: nervioso, cardíaco, digestivo, circulatorio, etc.. – apaga los instintos de huir o luchar permitiéndole a tu fisiología regresar a un estado de balance donde una verdadera sanación puede ocurrir.

Pero cuando no puedes reaccionar contra esa amenaza – o quizá solo percibes una amenaza que no es genuina – tu SNA se congela en un estado de huir o luchar, considerando al trauma como una amenaza latente para tu supervivencia. En este estado, tu cerebro maneja tu cuerpo a toda velocidad – aunque no está diseñado para aguantar esto a largo plazo – originando que se desgaste o desmorone después de un tiempo. Lo que resulta en condiciones crónicas que aparecen en varios sistemas de tu cuerpo y que pueden instalarse en tu cerebro, tu cuerpo y tu vida, teniendo un dramático impacto fisiológico en tu cuerpo y dictando tu calidad de vida.

Algunas de las condiciones críticas que crean esto pueden ser: accidentes, muertes, divorcios, enfermedades, violencia, problemas económicos, abandono, alcoholismo, rechazo, desastres naturales, abusos, etc. e incluso eventos que podemos no haber considerado que fueran traumáticos para nosotros como una pelea con la pareja, exámenes en la escuela, problemas en el trabajo, etc.

Al estar en una situación similar a un trauma que hemos vivido y recordar esa experiencia, se reactiva en nosotros la respuesta de huir o luchar y revivimos lo experimentado en ese momento, reaparecen emociones como el miedo, la impotencia, la ansiedad, el estrés y las sensaciones físicas como tensión, rigidez, dolor, aunque la amenaza no sea real.

Generalmente experimentamos:

  • aumento en la actividad cardíaca
  • dificultad para respirar
  • manos sudorosas
  • tensión
  • dolor crónico recurrente
  • incapacidad para enfocarte y tomar decisiones
  • problemas digestivos
  • puños y quijada apretados
  • reacciones emocionales

Cada vez que estas reacciones se reactivan también se refuerzan y se vuelven un hábito con el tiempo. Lo que nos mantiene en un estado de estrés y tensión constante.

Hay muchas técnicas que nos ayudan a lidiar con los traumas y trabajarlos pero el secreto para realmente resolverlos está en recordar que nuestro cuerpo es nuestro contenedor emocional y que debemos de trabajarlo desde nuestra fisiología.

TRE (Trauma Releasing Exercises) es una herramienta que nos ayuda a enviarle el mensaje a nuestro cerebro de que la amenaza se ha ido, le ayuda a apagar esa alerta y a liberar toda esa energía de la respuesta de huida/lucha atrapada en nuestro cuerpo desde nuestro SNA. Los ejercicios de TRE evocan un proceso de temblor muscular que se origina en el centro profundo del cuerpo, que nos ayuda a liberar tensiones, a relajarnos profundamente, a no sentirnos en alerta constante y nos devuelve el control de nosotros mismos.

TRE ayuda a liberar el estrés cotidiano pero también traumas que a veces ni sabemos que venimos arrastrando, porque lo hace desde un nivel físico, desde la memoria del cuerpo. Genera un estado profundo de relajación en el cuerpo y nos permite volver a un estado de balance donde – sin tener que analizarlo – encontramos esa sanación física y emocional que tanto necesitamos.

En otras palabras: hacer TRE es como ir a terapia y soltar sin tener que hablar ni analizar nada. El cuerpo es el que deja ir toda esa energía y emociones atrapadas dentro de él a través del temblor. Date la oportunidad de probarlo!

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